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Próximo regreso a casa


Hay tantas tareas en Casa Luna que me gustaría dejar solucionadas antes del próximo regreso a casa...

Me quedo embobada mirando la cocina. Se me quita un peso de los hombros cuando entro y veo una cocina en ciernes.

Ni por asomo terminada, pero sí planteada.

Tengo que conseguir mi fregadero de Marrakesh.

Esta mañana estuve limpiando los fogones de gas que Ludi me dió hace ya tantos años. Es tan fiable...

Noto como que los fogones van reincorporándose, aliviados de que se haya acabado ya con tanto polvo y tierra, barro y vigas que se caen encima. Se acabó el ser trajinados de acá para allá y el tener que ser protegidos con un pedazo de toldo. Y es que, al fin y al cabo, era vital para que pudiéramos comer.

Ahora se ve muy aparente: unos fogones de gas como Dios manda en una cocina como es debido.


Ayer lo estuvimos celebrando.

Cociné mi primer pan sobre el fogón y la cocina, de repente, pareció acogerlo con gusto.

El secreto está en cocer el pan entre dos sartenes separadas por tres tuercas de acero y cubiertas con una tapa.

Echa cuentas... cuando hayas cocido un pan sobre una llama con este trasterío, me llamas y vendré a probarlo.

Y aquí sois bienvenidos también. Degustación de pan hecho sin electricidad ni horno en Casa Luna.


Hoy estoy disfrutando del sol en el patio. La lagartija acaba de atrapar el gran saltamontes que a veces veía sobre mi tumbona.

Era demasiado grande para cargarlo muro arriba así que lo está descuartizando aquí mismo.

Hay mucho drama en este mundo!

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